Algo más sobre mi labor docente
Como ya les había mencionado anteriormente, soy licenciada en Periodismo y tengo estudios de maestría en Pedagogía. Después de haber realizado mi examen profesional, me dirigí al departamento de recursos humanos del Colegio de Bachilleres y dejé mi currículo; pues yo quería devolver al Colegio un poco de lo que me había dado, pues como también ya lo había mencionado, soy egresada del Colegio de Bachilleres.
Al poco tiempo me llamaron para cubrir una licencia por gravidez, así que en abril de 1992 inicié mi camino en la docencia. En ese entonces me encontraba trabajando en el radio como reportera y locutora de noticiarios a provincia, y pensé que lo de la docencia iba a ser pasajero. Terminado el semestre, me ofrecieron tiempo completo con nombramiento de interina, a la vez que en el radio cambiaban programación y ya no me contaban en el equipo. Por lo que continué con las clases. Al grado de interesarme en estudiar pedagogía y didáctica, para tener más herramientas que me ayudaran en el salón de clases.
Ser profesora me agrada muchísimo, recuerdo que desde niña jugaba a ser la maestra y elaboraba mis ejercicios y materiales (les comento que años más tarde, para ser precisos en 2005 Limusa y el CB me editaron el libro “TLR – I”, basado en el programa de estudios de dicha asignatura, y en 2006 Limusa me editó TLR – II, basado en el programa de estudios de la asignatura, correspondiente a la DGB). Hoy que ser maestra ya no es un juego, sino una realidad, siento una gran satisfacción al ver como mis alumnos avanzan en los difíciles procesos de lectura y escritura. De hecho es una labor que deja muchas satisfacciones y te llena de orgullo y emoción. (Les comparto que una de mis alumnas ganó el concurso institucional de oratoria, también dos chicos, alumnos míos, ganaron el segundo y tercer lugar, respectivamente, del concurso interno de cuento corto; y 2 estudiantes más han obtenido segundo lugar y 2 menciones especiales en el concurso Leamos la Ciencia para Todos del FCE). Estos logros me dan mucha, una invaluable satisfacción, a la vez que me motivan e inyectan entusiasmo para continuar por esta senda.
Para mí ser docente de la Educación Media Superior, ha sido y es un gran reto, un compromiso conmigo misma, con los alumnos y con la sociedad. Además es una gran responsabilidad, puesto que preparas al estudiante par lanzarlo a la Universidad. Yo no tengo hijos propios todavía, pero sí he tenido a lo largo de 32 generaciones un sinnúmero de alumnos a los que considero como hijos académicos, a quienes trato de dar lo mejor de mí.
Claro que en esta labor educativa, no todo es miel sobre hojuelas, también he tenido momentos de tristeza y frustración, por ejemplo, cuando varios de los alumnos que egresan de mi Institución (CB) no logran colocarse en la Universidad o carrera que desean estudiar, aún después de varios intentos.
Aún así, creo que son más satisfacciones que malos ratos. Creo que si tuviese que volver a elegir a qué dedicarme, con los ojos cerrados diría que docente.
Atentamente
Olimpia Escalona Soto
jueves, 11 de diciembre de 2008
La aventura de ser docente
La aventura de ser docente
Después de haber leído La aventura de ser maestro, recordé algunos otros aspectos del ser docente: yo también fui un manojo de nervios la primera vez que me enfrenté a un grupo de bachillerato, realmente fue un gran reto, comparto los sentimientos y emociones del maestro José Manuel Esteve.
Otra situación en la que me sentí retratada, es en el caso de que cada día , cada semestre, es necesario preguntarse qué sentido tiene para mí, para los estudiantes, el tema o los temas que se van a revisar en el día, la semana, el semestre.
También coincido cuando el maestro Esteve se refiere a que en ocasiones los docentes han trabajado por 10, 15 o más o menos años con el mismo material. En lo personal me gusta trabajar con material oportuno, sobre todo cuando se revisa texto periodístico, no puedes trabajar con notas o documentos que ya han dejado de ser noticia.
Respecto al término maestro de humanidad, es muy cierto lo que comenta el autor del documento, ya que debemos ser profesores para la vida, y lo que en ocasiones queremos hacer son ingenieritos, miniperiodistas, biologuitos, matemáticos pequeños, etc.
Creo, al igual que Esteve, que la mayoría de los maestros reprobones o malos maestros, son casos típicos de problemas de identidad profesional, ya que no se aceptan como docentes y ellos mismos desdeñan y descalifican la gran labor de ser actores principales del proceso de enseñanza – aprendizaje.
Algo muy importante es el proceso de comunicativo y de interacción. Si bien no nos enseñaron a ser maestros, si podemos subsanar esta pequeña gran pieza que se llama comunicación. Para empezar hay que entender que el hecho de tratar con jóvenes de bachillerato no nos va a hacer ser menos, al contrario; si el profesor se dirige ante el grupo con un vocabulario sencillo, al nivel del grado de conocimientos que manejan los alumnos, aflorará la confianza, se atreverán a preguntar y podrá darse el proceso de la comunicación.
En esta aventura de ser maestro, hay que atreverse a actuar, es maravilloso trabajar con jóvenes, porque el profesor brinda ayuda y algo de lo que sabe, pero a cambio recibe una gran dosis de juventud, ya que el constante trato con los estudiantes te inyecta juventud, te mantiene actualizado en tema musicales, por ejemplo, o bien, en las temáticas que hoy en día interesan a los jóvenes.
Claro, para llegar a penar así, como menciona el autor, tuve que pasar por algunas situaciones en las que pensaba que me iba a ganar el nerviosismo, probé el ensayo y error. Sin embargo afronté estas y otras situaciones con una actitud positiva, al sentirme útil para los demás, con la idea de que clase fuera diferente, entretenida, interesante, lúdica, en pocas palabras: una aventura.
Atentamente
Olimpia Escalona Soto.
Después de haber leído La aventura de ser maestro, recordé algunos otros aspectos del ser docente: yo también fui un manojo de nervios la primera vez que me enfrenté a un grupo de bachillerato, realmente fue un gran reto, comparto los sentimientos y emociones del maestro José Manuel Esteve.
Otra situación en la que me sentí retratada, es en el caso de que cada día , cada semestre, es necesario preguntarse qué sentido tiene para mí, para los estudiantes, el tema o los temas que se van a revisar en el día, la semana, el semestre.
También coincido cuando el maestro Esteve se refiere a que en ocasiones los docentes han trabajado por 10, 15 o más o menos años con el mismo material. En lo personal me gusta trabajar con material oportuno, sobre todo cuando se revisa texto periodístico, no puedes trabajar con notas o documentos que ya han dejado de ser noticia.
Respecto al término maestro de humanidad, es muy cierto lo que comenta el autor del documento, ya que debemos ser profesores para la vida, y lo que en ocasiones queremos hacer son ingenieritos, miniperiodistas, biologuitos, matemáticos pequeños, etc.
Creo, al igual que Esteve, que la mayoría de los maestros reprobones o malos maestros, son casos típicos de problemas de identidad profesional, ya que no se aceptan como docentes y ellos mismos desdeñan y descalifican la gran labor de ser actores principales del proceso de enseñanza – aprendizaje.
Algo muy importante es el proceso de comunicativo y de interacción. Si bien no nos enseñaron a ser maestros, si podemos subsanar esta pequeña gran pieza que se llama comunicación. Para empezar hay que entender que el hecho de tratar con jóvenes de bachillerato no nos va a hacer ser menos, al contrario; si el profesor se dirige ante el grupo con un vocabulario sencillo, al nivel del grado de conocimientos que manejan los alumnos, aflorará la confianza, se atreverán a preguntar y podrá darse el proceso de la comunicación.
En esta aventura de ser maestro, hay que atreverse a actuar, es maravilloso trabajar con jóvenes, porque el profesor brinda ayuda y algo de lo que sabe, pero a cambio recibe una gran dosis de juventud, ya que el constante trato con los estudiantes te inyecta juventud, te mantiene actualizado en tema musicales, por ejemplo, o bien, en las temáticas que hoy en día interesan a los jóvenes.
Claro, para llegar a penar así, como menciona el autor, tuve que pasar por algunas situaciones en las que pensaba que me iba a ganar el nerviosismo, probé el ensayo y error. Sin embargo afronté estas y otras situaciones con una actitud positiva, al sentirme útil para los demás, con la idea de que clase fuera diferente, entretenida, interesante, lúdica, en pocas palabras: una aventura.
Atentamente
Olimpia Escalona Soto.
Mi confrontación con la docencia
¿Cómo percibo mi docencia?
Aunque tengo 16 años como docente y me gusta estar actualizada, considero que siempre hay cosas nuevas que aprender, y más aquellas que se relacionan directamente con la labor frente a grupo.
Antes de que inicie cada ciclo escolar (en mi caso semestres), realizo la planeación de cada clase. Cabe aclarar que dicha planeación va sufriendo adecuaciones dependiendo de la dinámica de cada grupo y las circunstancias que priven día a día.
Así que siguiendo mi plan de clase, cada sesión la inicio con un respetuoso saludo a los alumnos, siento que la parte emotiva es muy importante. Posteriormente llevo a cabo un espacio de problematización (utilizando diversas técnicas grupales de aprendizaje) que me ayuda a introducir a los alumnos en nuevo tema, o bien, en el tema a estudiar por ese día. Posteriormente doy paso a la incorporación de información, ya sea basándome en material instruccional, en una previa investigación por parte de los alumnos, o bien, realizando la exposición oralmente. Enseguida doy paso a la ejercitación y aplicación de los contenidos. Posteriormente hago una recapitulación de los temas; se aclaran dudas en caso de que las haya, y procedo a solicitar una pequeña actividad extractase, ya sea para consolidar contenidos, o bien, para revisar conocimientos previos para abordar un nuevo tema.
Brevemente esas son, por lo general, las actividades que llevo a cabo en el salón de clases.
¿Qué hago, por qué y a dónde pretendo llegar?
Me dedico a la docencia porque desde pequeña me ha gustado enseñar y compartir los conocimientos que tengo. No soy profesora porque no tuve de otra, al contrario, en cuanto terminé mi licenciatura fui a ofrecer mis servicios al Colegio de Bachilleres, ya que quería devolverle un poco de lo mucho que me había dado (soy egresada del Colegio de Bachilleres).
Pretendo y deseo contribuir a formar estudiantes reflexivos, autodidactas y críticos, capaces de poder sortear las vicisitudes que se les presentarán al concluir su bachillerato. Quiero dotarles de las herramientas necesarias para que se puedan desempeñar y defender en el ámbito académico, profesional, laboral y personal. Deseo que mis alumnos sean competentes, que logren ser hombres y mujeres triunfadores. Porque además estaría colaborando a formar mejores mexicanos, en todos los sentidos, que es lo que necesita nuestro país. Por lo que siempre trato de educarlos en valores (tarea un poco complicada, pues a veces se destruye en la casa en poco tiempo, lo que tú tratas de construir en mucho).
Quiero que mis alumnos sean capaces de leer y entender u texto, puedan estructurar cualquier tipo de escrito con buena ortografía, cohesión y sintaxis, logren expresar ante un auditorio (pequeño o grande) su manera de pensar sin titubeos o vicios de la expresión oral, que sepan manejar las nuevas tecnologías dándoles un buen uso, entre otras cosas. No sé si lo que deseo es muy ambicioso, pero trato de hacerlo, aunque sea para que los estudiantes se queden con un poco de lo que pretendo.
Olimpia Escalona Soto.
Aunque tengo 16 años como docente y me gusta estar actualizada, considero que siempre hay cosas nuevas que aprender, y más aquellas que se relacionan directamente con la labor frente a grupo.
Antes de que inicie cada ciclo escolar (en mi caso semestres), realizo la planeación de cada clase. Cabe aclarar que dicha planeación va sufriendo adecuaciones dependiendo de la dinámica de cada grupo y las circunstancias que priven día a día.
Así que siguiendo mi plan de clase, cada sesión la inicio con un respetuoso saludo a los alumnos, siento que la parte emotiva es muy importante. Posteriormente llevo a cabo un espacio de problematización (utilizando diversas técnicas grupales de aprendizaje) que me ayuda a introducir a los alumnos en nuevo tema, o bien, en el tema a estudiar por ese día. Posteriormente doy paso a la incorporación de información, ya sea basándome en material instruccional, en una previa investigación por parte de los alumnos, o bien, realizando la exposición oralmente. Enseguida doy paso a la ejercitación y aplicación de los contenidos. Posteriormente hago una recapitulación de los temas; se aclaran dudas en caso de que las haya, y procedo a solicitar una pequeña actividad extractase, ya sea para consolidar contenidos, o bien, para revisar conocimientos previos para abordar un nuevo tema.
Brevemente esas son, por lo general, las actividades que llevo a cabo en el salón de clases.
¿Qué hago, por qué y a dónde pretendo llegar?
Me dedico a la docencia porque desde pequeña me ha gustado enseñar y compartir los conocimientos que tengo. No soy profesora porque no tuve de otra, al contrario, en cuanto terminé mi licenciatura fui a ofrecer mis servicios al Colegio de Bachilleres, ya que quería devolverle un poco de lo mucho que me había dado (soy egresada del Colegio de Bachilleres).
Pretendo y deseo contribuir a formar estudiantes reflexivos, autodidactas y críticos, capaces de poder sortear las vicisitudes que se les presentarán al concluir su bachillerato. Quiero dotarles de las herramientas necesarias para que se puedan desempeñar y defender en el ámbito académico, profesional, laboral y personal. Deseo que mis alumnos sean competentes, que logren ser hombres y mujeres triunfadores. Porque además estaría colaborando a formar mejores mexicanos, en todos los sentidos, que es lo que necesita nuestro país. Por lo que siempre trato de educarlos en valores (tarea un poco complicada, pues a veces se destruye en la casa en poco tiempo, lo que tú tratas de construir en mucho).
Quiero que mis alumnos sean capaces de leer y entender u texto, puedan estructurar cualquier tipo de escrito con buena ortografía, cohesión y sintaxis, logren expresar ante un auditorio (pequeño o grande) su manera de pensar sin titubeos o vicios de la expresión oral, que sepan manejar las nuevas tecnologías dándoles un buen uso, entre otras cosas. No sé si lo que deseo es muy ambicioso, pero trato de hacerlo, aunque sea para que los estudiantes se queden con un poco de lo que pretendo.
Olimpia Escalona Soto.
Los saberes de mis estudiantes
Los saberes de mis estudiantes
Hoy en día los avances tecnológicos avanzan con gran rapidez, los jóvenes son quienes se encuentran familiarizados con todo aquello que se inventa, crea y sale a la venta o a la disposición del público. Común resulta ver a la mayoría de la planta estudiantil con diminutos aparatos en los que escuchan música, ven videos, se escriben, se llaman, se intercambian o toman fotografías, entre otras actividades.
Pareciera que la tecnología nos alcanzó, ¡que digo nos alcanzó!, ¡creo que nos está rebasando! Nuestros jóvenes alumnos manejan con suma facilidad las nuevas tecnologías, al menos más fácilmente que algunos de nosotros (creo que debo decir: que yo). Sin embargo muy pocos de ellos hace uso de sus conocimientos tecnológicos para complementar o apoyar su actividad académica.
Después de haber aplicado una pequeña actividad diagnóstica, corroboré que los alumnos utilizan la Internet como medio reservorio y como espacio de interacción social en sus ramas colectiva e individual; ya que utilizan este medio para bajar música, buscar información y realizar tareas (aunque me he dado cuenta que sólo copian y pegan la información sin siquiera leer), envían fotografías o presentaciones pps o ppt (que en ocasiones ellos mismos realizan), buscan imágenes, chatean, se comunican con otros compañeros utilizando el Messenger o el mismo correo electrónico. Muy pocos son los alumnos que utilizan con mayor seriedad esta herramienta; a pesar de ello también encontré algunos estudiantes que leen el periódico o que buscan información de manera más comprometida.
Después de aplicar la actividad diagnóstica concluí que la utilidad que le dan a las nuevas tecnologías, se relaciona más con la diversión y el entretenimiento que con las labores académicas. No obstante, en la elaboración de la estrategia aproveché las facultades tecnológicas de mis estudiantes para planear actividades en las que pongan en práctica los conocimientos que poseen para enviar correos y utilizar buscadores de información; todo ello aunado a los temas y actividades del programa de estudios de la asignatura de Taller de Lectura y Redacción II.
Cómo la estrategia de trabajo incluye búsqueda de información, uso y aplicación de la misma; búsqueda de imágenes y la elaboración de una presentación en power point (sencilla), los alumnos podrán asesorarse con sus mismos compañeros que dominan esta herramienta, o bien, acudir a la sala de cómputo del plantel, en donde se les asesorará.
Como docente, para no quedarme en el atraso tecnológico, he tenido que actualizarme y estar a la vanguardia en el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. No ha sido tarea fácil, pero poco a poco lo voy consiguiendo.
Olimpia Escalona Soto.
Hoy en día los avances tecnológicos avanzan con gran rapidez, los jóvenes son quienes se encuentran familiarizados con todo aquello que se inventa, crea y sale a la venta o a la disposición del público. Común resulta ver a la mayoría de la planta estudiantil con diminutos aparatos en los que escuchan música, ven videos, se escriben, se llaman, se intercambian o toman fotografías, entre otras actividades.
Pareciera que la tecnología nos alcanzó, ¡que digo nos alcanzó!, ¡creo que nos está rebasando! Nuestros jóvenes alumnos manejan con suma facilidad las nuevas tecnologías, al menos más fácilmente que algunos de nosotros (creo que debo decir: que yo). Sin embargo muy pocos de ellos hace uso de sus conocimientos tecnológicos para complementar o apoyar su actividad académica.
Después de haber aplicado una pequeña actividad diagnóstica, corroboré que los alumnos utilizan la Internet como medio reservorio y como espacio de interacción social en sus ramas colectiva e individual; ya que utilizan este medio para bajar música, buscar información y realizar tareas (aunque me he dado cuenta que sólo copian y pegan la información sin siquiera leer), envían fotografías o presentaciones pps o ppt (que en ocasiones ellos mismos realizan), buscan imágenes, chatean, se comunican con otros compañeros utilizando el Messenger o el mismo correo electrónico. Muy pocos son los alumnos que utilizan con mayor seriedad esta herramienta; a pesar de ello también encontré algunos estudiantes que leen el periódico o que buscan información de manera más comprometida.
Después de aplicar la actividad diagnóstica concluí que la utilidad que le dan a las nuevas tecnologías, se relaciona más con la diversión y el entretenimiento que con las labores académicas. No obstante, en la elaboración de la estrategia aproveché las facultades tecnológicas de mis estudiantes para planear actividades en las que pongan en práctica los conocimientos que poseen para enviar correos y utilizar buscadores de información; todo ello aunado a los temas y actividades del programa de estudios de la asignatura de Taller de Lectura y Redacción II.
Cómo la estrategia de trabajo incluye búsqueda de información, uso y aplicación de la misma; búsqueda de imágenes y la elaboración de una presentación en power point (sencilla), los alumnos podrán asesorarse con sus mismos compañeros que dominan esta herramienta, o bien, acudir a la sala de cómputo del plantel, en donde se les asesorará.
Como docente, para no quedarme en el atraso tecnológico, he tenido que actualizarme y estar a la vanguardia en el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. No ha sido tarea fácil, pero poco a poco lo voy consiguiendo.
Olimpia Escalona Soto.
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